ves esta página sin formato por que esta hecha cumpliendo el estándar web CSS 2.
tú navegador no soporta este estándar, o tienes dicho soporte desactivado.
si estas en el primer caso, actualízate. merece mucho la pena.

{Borondonia}

{ San Borondón siempre es un lugar imaginario. }

Archivos

<Marzo 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    


Documentos


Últimos comentarios

  • Martín Rafael Rodríguez González en Otra de racismo en Borondonia
  • El OjO en Explosivos porcentajes
  • El OjO en Carne de juzgado
  • chanita en Carne de juzgado
  • chanita en Carne de juzgado
  • chanita en Penita que nos da
  • Anónimo en Espantos borondonios
  • Torre de Marfil en Espantos borondonios
  • El Ojo en Juegos en Borondonia
  • El Ojo en Guiñoles en Borondonia



  • Blogalia

    Blogalia


    ©2002 chanita

    Inicio > Historias > Carta a los menceyes

    Carta a los menceyes

    Carta a los menceyes de Borondonia

    Queridos menceyes:

    Me he sacrificado hasta el paroxismo por servir a Borondonia. Esta Borondonia maltratada y desunida por culpa, como dicen los arcanos del pepito de lomo y tomo, de los sanedrines y los perros que conspiran y aullan en las veguetas. No sé qué perros, majestades, porque ya los borramos del escudo de Borondonia y los escudos, ya se sabe, representan la realidad esencial borondónica. Si ya no hay perros en el escudo ¿de qué perros me hablan los arcanos sagrados? No entiendo, majestades, pero me sigo sacrificando por el bien de Borondonia, de todas las borondonias que presido desde mi soledad.

    Nadie me entiende, majestades. Tengo un vicecacique que no me deja ir a Madrid a cambullonear algunas carreteras para la locomotora económica, algunos megamuelles tricontinentales y otras obras de estratégica importancia vital y ultraperiférica, pues de ellas come nuestro sufrido pueblo borondonio. Tengo dos hiperactivas ministrillas para la educancia y la salud que ponen mucho al personal. Me he sacrificado, majestades, y allá están ellas todos los días en la canallesca y tiburónica opinión pública, siendo objeto de violencias políticas de los estrechos corporativismos profesionales. Una carta a los padres y madres que forman parte de nuestro pisoteado pueblo borondonio tuve que escribirle para que la verdad brillara. Pero no. He aguantado, majestades, toda clase de calumnias y demagogias lanzadas por los enemigos de Borondonia. Nuestros coachs políticos nos han preparado otra carta a los clientes sanitarios, al pueblo borondonio enfermo o potencialmente enfermo, explicando de nuevo la verdad sangrante y colonial de las listas de espera que obliga a nuestros sacrificados empresarios sanitarios a cargar con el peso del abandono ancestral que sufre en silencio y con nobleza el pueblo de las borondonias.

    Sigo, majestades, cumpliendo con responsabilidad y entrega mis altos y sagrados deberes. Me aprendo con esfuerzo el discurso de fin de año para llamar a la unidad al pueblo, para pedirles confianza en nuestras identitarias instituciones de autogobierno, para señalar los verdaderos orígenes de nuestros males metroZPolitanos y dejar bien claro que no tolero ni toleraré discriminaciones que nos conviertan en ciudadanos de segunda, y los enemigos de Borondonia me crucifican sin piedad en la prensa escrita que apenas se lee, pero que queda para la historia, la Historia con mayúsculas, que construimos con sacrificio y hormigón todos los días, incluso en las fiestas de guardar. Me acusan de victimismo y de cinismo. Frunzo mi ceño, tuerzo el mohín y aprieto los dientes, me inmolo en el altar del deber, pero me siento solo e incomprendido. Nadie valora mi sacrificio ni la altura de mis renuncias. Añoro la paz de mis días de maestro y la inocencia de la infancia. Añoro incluso la paz de mis días de entrega a mi pueblo natal y a su desarrollo urbano y moderno. Borondonia me llamó a más altos y universales destinos y sin mirar atrás renuncié a mis pequeños placeres por el bien del pueblo borondonio unido y confiado.

    Sólo les pido la consola DS para jugar al Breineich y mantener en forma mis neuronas para los sacrificios que he asumido por el bien de nuestros borondonios. Les prometo que repetiré corbatas sin miedo a las críticas de la canallesca enemiga. Les prometo que no faltaré a procesión ni romería de ningún pago, pueblo o aldea de todas y cada una de las borondonias triatlánticas y ultracontinentales de la perifericidad. Sólo eso, majestades: la consola que me servirá de consolador para sobrellevar las hieles del deber y el peso de la añepa.

    2008-01-03 11:12 | 1 Comentarios


    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://borondonia.blogalia.com//trackbacks/54525

    Comentarios

    1
    De: Anónimo Fecha: 2008-01-07 00:05

    Nardy Barrios cantando las 40 bien cantadas...



    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.205.141.4 (3c20d4cc09)
    Comentario

    portada | subir