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{ San Borondón siempre es un lugar imaginario. }

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    ©2002 chanita

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    Borondonia demoscópica

    Es sabido que en las Borondonias todas reinan las brumas y, a veces, las tinieblas, en torno a sus altas cumbres políticas. Todo lo relacionado con el poder y los recursos -sacados de impuestos y transferencias del Estado- lleva el sello de lo opaco, como esos cristales tan sucios que apenas dejan pasar la luz y no dejan ver a través de ellos.

    Pero de vez en cuando hay algún atisbo de claridad, que no de transparencia, que es de agradecer de todos modos. Eso sucede con el Sociobarómetro elaborado por el Consejo Económico y Social y que se hizo público recientemente. Ya se ha dicho bastante de él por parte de periodistas y opinantes. Para unos es rarito, para otros es cosa más de socios que de barómetro. En cualquier caso, con todas las cautelas precisas sobre los usos y abusos de la demoscopia para fines políticos, desde aquí felicitamos al Consejo Económico y Social por llevar a cabo un retrato, por más que borroso y algo distorsionado, de los paisajes sociales de las ínsulas borondónicas.

    Sin entrar en honduras analíticas, el sociobarómetro viene a decir lo que todos y todas sabemos, pero le ha puesto porcentajes. Es como cuando sabemos que hay calor o humedad y el termómetro o el barómetro nos la mide con exactitud. Que el prestigio del Gobierno soriático de Borondonia está por los suelos es algo casi evidente a poco de se ponga la oreja acá y allá, pero ahora se sabe con más o menos exactitud -a saber cómo es el instrumental de la empresa que lo realizó- que una cuarta parte de borondonios dice que son malos y otra mitad, más generosa, dice que son regulares. Otra cosa sabida y ahora medida es que la mitad de los borondonios dice que se da una situación de mucha pobreza, a la que hay que sumar casi un 40% que dice que lo que se da es pobreza media. La desigualdad por género y el racismo no se quedan atrás y la opinión pública percibe lo que hay: pobreza, machismo y racismo. Tres ingredientes esenciales de la violencia social y la desintegración. Habrá que analizar más despacio las tablas disponibles para ver si aparece alguna novedad interesante.

    Hay que recordar que lo de hacer sondeos de opinión para catar el ánimo de la parroquia desde el ámbito público lo puso de moda el gobierno romaní, cuando el adánico equilibrado estaba de vice. No les gustó nadita de nada ni al vice ni a su jefe de prensa, y después director del ente (de pesadilla) de la TV regional de Borondonia hasta su reciente "sustitución" por el exitoso titulado de La Vida. Una de las claves de la felicidad decretada en esos añorados cuatro años adánicos -tan recientes y tan lejanos- descansaba en la ausencia de gasto público para preguntar qué opina el vulgo y cuán satisfecho se siente. Para decir eso ya están los expertos, que saben perfectamente lo que debe opinar y sentir la ciudadanía de bien. Papas con mojo, sancocho, carne cabra, una folías bien tocadas y mejor cantadas y, si hay equipo, un envite a ocho. Así pues, vivmos cuatro años de felicidad, se evitó saber lo que podría empañarla y se dedicaron las energías a los anillos insulares, los puentes metafísicos, los mega-macro-hiper-puertos y los cables de fibra óptica para el cercano continente.

    Si hacemos caso a los sufridos y bien informados cronistas de las cortes borondonias, la cosa fue como un look aperturista para el soriático presidente actual, que puso a alguien de confianza (afortunadamente titulado universitario y no precisamente por Universidad de La Vida) al frente del Consejo Económico y Social. Y la cosa es que o falló la inteligencia sociológica o trataron de hacer un guiso para aparentar y no para comer.

    El cuestionario es de suspenso gordo, aunque muy bien camuflado en un excelente pouerpoint de relleno. Pero debajo, cañas de pescar que decía la copla. Se echa de menos el antiguo sociobarómetro romaní. Hay preguntas imposibles de contestar, aunque quizás era eso lo que se pretendía, que todo es posible en estos tiempos infeccionados con la soriasis. Faltan preguntas esenciales, aunque también quizás era eso lo que se pretendía. Que el cliente paga, y paga bien si el dinero es público.

    La demoscopia, como todos los instrumentos de medida, es muy interesante y necesaria. Lo que tiene, vaya por dios, es que los instrumentos y sus diseñadores han de ser buenos, para que sean fiables y para que no sean un dispendio más del erario público. Pero qué es una raya más para un tigre...

    2007-12-23 01:47 | 2 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: rvr Fecha: 2007-12-24 04:10

    Comenté algo sobre ese pogüerpoin ;)



    2
    De: Teresa Fecha: 2007-12-25 22:31

    ¡vaya, qué morro tienen rvr! Y tanto que criticaron a Aguilar por lo del copieteo que le costó el puesto a Romero Pí.

    Un jamón me parece poco. Que añadan una cesta de papas negras, un buen queso y unas botellas de vino bueno, que aunque tú no bebas tus amistades somos más sensatas... ;-)) Feliz navidad y besitos a BBR



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