ves esta página sin formato por que esta hecha cumpliendo el estándar web CSS 2.
tú navegador no soporta este estándar, o tienes dicho soporte desactivado.
si estas en el primer caso, actualízate. merece mucho la pena.

{Borondonia}

{ San Borondón siempre es un lugar imaginario. }

Archivos

<Julio 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31            


Documentos


Últimos comentarios

  • Martín Rafael Rodríguez González en Otra de racismo en Borondonia
  • El OjO en Explosivos porcentajes
  • El OjO en Carne de juzgado
  • chanita en Carne de juzgado
  • chanita en Carne de juzgado
  • chanita en Penita que nos da
  • Anónimo en Espantos borondonios
  • Torre de Marfil en Espantos borondonios
  • El Ojo en Juegos en Borondonia
  • El Ojo en Guiñoles en Borondonia



  • Blogalia

    Blogalia


    ©2002 chanita

    Inicio > Historias > Lenguaje político: pagar la cama

    Lenguaje político: pagar la cama

    Los mandarines de Borondonia no destacan precisamente por su lenguaje. Ni por la profundidad de sus conceptos, ni siquiera por el uso de concepto alguno. Son más bien parcos en palabras y suelen reducir su comunicación a la repetición exhaustiva de frases hechas fabricadas en los gabinetes de comunicación y las oficinas de estrategia. Frases como "Borondonia, tierra única", que trata de grabar en los circuitos neuronales de los súbditos la idea de que las dispersas y mal avenidas islas de Borondonia son una sola -la picuda- que no necesita más partido que el que manda desde hace tanto tiempo. Tanto que ya casi nadie se acuerda de cómo eran las cosas antes e, incluso, si antes hubo cosa alguna.

    Gustan del insulto y la amenaza, de la bronca y de la descalificación, especialmente cuando alguien osa, por más que sea tímidamente, oponerse a sus designios. Diálogo no es palabra que conste en su diccionario, como tampoco lo es debate, discusión, síntesis. De modo similar al Tarzán de hace 40 años, el mandarinato reduce su comunicación política a una frase: "yo mando, tú acatas". Todo lo más, en momentos de gran locuacidad, se conjuga el verbo de este modo: "yo mando, tú obedeces, él se jode, nosotros ganamos, ustedes (o vosotros, que los hay finos y peninsulares también) se callan (u os callais) y ellos se aguantan".






    Cuando la pseudo oposición borondoniana, autodenominada socialista, se desmanda un poco, es decir, dice algo previamente no pactado ni diseñado, el mandarinato le echa a su gran ladrador, el presidente del partido, hombre rudo y mal hablado, de carácter tosco y pensamiento nulo, pero ducho en la amenaza (reminiscencia quizá de sus orígenes de maestro de escuela) y de insulto fácil. Tanto ha insultado y tanto ha descalificado, que la pseudo oposición ha empezado a escenificar el agravio y la reivindicación de su dignidad, insinuando tímidamente que "como sigas así, cortamos".

    Y nos enteramos por la prensa obediente de Borondonia que el líder (ejem) de la oposición se ha quejado amargamente, según se ha vertido en los micrófonos de una emisora local de gran audiencia, del maltrato dispensado por el gran ladrador. Si el psicoanálisis tuviera razón (que parece que no, pero bueno) podríamos decir que su inconsciente lo ha traicionado y en sus palabras se ha revelado la realidad de la realidad, lo reprimido.

    Nuestro agraviado lider opositor dicen que ha dicho: "No vamos a seguir tolerando las canalladas de Paulino. La estabilidad política es cosa de dos. Y yo no voy a hacer de puta y pagar la cama". Las metáforas inspiradas en el comercio sexual son muy adecuadas para las relaciones políticas, pues reflejan fielmente donde está el poder -y el dinero- y donde la sumisión. Lo malo es que el gran ladrador ya no quiere ni pagar, quiere copular grátis -por decirlo finamente- y eso sí que no. La cama, por lo menos, que la pague él. Ellos ya ponen suficiente con someterse y tratar de sofocar la insaciable lascivia (de poder, se entiende) del mandarinato. Pues eso, putas sí, pero tontas no.

    Y así nos va en nuestra cálida naturaleza y en nuestro paraíso tropical. Con un frio de mil pares de narices y sin poder encender la estufa porque se baja la palanca. ¡Tierra única!

    2006-01-15 08:39 | 0 Comentarios


    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://borondonia.blogalia.com//trackbacks/36557

    Comentarios

    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.198.104.234 (ac68198ecd)
    Comentario

    portada | subir