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{Borondonia}

{ San Borondón siempre es un lugar imaginario. }

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    Brujería en Borondonia

    En Borondonia, con un presidente astrólogo y libra tan dado a puentes y obras públicas costosas y a gobiernos de exquisito equilibro astral, no podía faltar la presencia de un mago merlin peculiar, un brujo ultraperiférico y surrealista. Borondonia posee un brujo oficial y de postín, un brujo científico y catedrático de la local Universidad de La Lentitud, conocido como doctor M (a veces también citado como Eme).

    Habiendo descubierto el secreto del metabolismo universal -idea merecedora de un Nóbel- se lanzó el doctor M a vender una fórmula revolucionaria curalotodo -los polvos de los misterioros factores 1 y 2 a 50 ¤ el bote- a todo aquel enfermo de algo. Sus pacientes/víctimas alcanzan a toda la escala social borondoniana y su nombre corre de boca en boca por las brumosas vías de Borondonía de sur a norte y de este a oeste. Aún no tenemos estadísticas de los efectos de las dietas paleolíticas del docto brujo científico local sobre el sector de restauración del país. Pese a ello, en Borondonia se cree ciegamente en los poderes de los polvos mágicos del doctor y la abundancia de sus pacientes le ha hecho ganar una pequeña fortuna.

    La clase o casta dominante de Borondonia, a lo largo del arco parlamentario y a lo ancho de las instituciones y la sociedad civil, ha sido, y en muchos casos sigue siendo, tratada por el doctor de los mágicos factores. Ellos le han buscado apoyos financieros para sus experiencias y experimentos sobre la población. Una población ignorante y fascinada por los titulos de doctor y catedrático, que identifica doctor con médico y se entrega con fe y esperanza a su verdad sanadora.

    Tan delgados y sanotes están los ciudadanos y ciudadanas de Borondonia, que los profesionales de la medicina estética, encargados de mantener guapa y en su peso a la gente, se están quedando sin trabajo, y sienten que los polvos del doctor M los van a arruinar. Por ello, el conflicto no ha tardado en estallar y a los tribunales de justicia llegó una denuncia al doctor M por prácticas irregulares, más cercanas a la brujería y el curanderismo que a la práctica científica y médica.

    Como la joven princesa Idaira -malévolamente expulsada de las audiencias sólo por desafinar- y como no podía ser de otro modo dada la tendencia creciente a la imbecilidad que afecta a Borondonia según destacados analistas sociales, el doctor M, goza del completo apoyo de las gentes de bien borondonianas, quienes han mejorado notablemente su estado físico y animico y se "sienten del diez", como se dice en argot local.

    Sin embargo, la clase política borondoniana está empezando a cogerle miedo al doctor M. En cierto modo, quien manda es mandado, a su vez, por él. Empiezan a pensar, allí donde hay materia inteligente, que algunas de las denuncias pueden llevar razón y empiezan a sospechar que pueden haber sido unos pardillos fascinados a causa de su buena fe. Tímidamente abandonan el entusiasmo por su persona y su tratamiento y toman distancias. Mientras, por el contrario, los poderes mediáticos reaccionan con simpatía ante la denuncia, repitiendo obedientemente la consigna del doctor de que es la envidia lo que fomenta las críticas. El doctor M aparece en prensa, radio y TV cual Galileo ante la temible Inquisición, un mártir de la Verdad, un revolucionario de la ciencia venciendo los prejuicios y cegueras de sus coetáneos. Al mismo tiempo, la verdad metabólica se predica en todos los medios y sus argumentos se apoyan sólo en el testimonio de los adeptos.

    Puede que la estrella del brujo científico empiece a apagarse lentamente, a medida que vayan saliendo a la luz los efectos secundarios de los polvos mágicos sobre los incautos seguidores de la verdad metabólica predicada y practicada por el doctor M. Para entonces, sus apoyos entre la clase política se habrán esfumado. Incluso dentro de su universidad habrá perdido el crédito científico que poseía.

    Pero también puede ser que no, que la brujería siga imperando dado que en la brumosa Borondonia cualquier cosa y casi todo es posible. Incluso esta moderna modalidad de eugenesia.

    2005-10-15 00:46 | 0 Comentarios


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