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{Borondonia}

{ San Borondón siempre es un lugar imaginario. }

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    ©2002 chanita

    Inicio > Historias > Brumas y espejos

    Brumas y espejos

    En Borondonia las cosas más imprevistas y surrealistas suceden con absoluta normalidad, pues no en vano son las brumas y los espejos los componentes básicos de su naturaleza.

    Uno de estos sucesos increíbles ocurrió cuando uno de los múltiples mandamases del país decide encargar a una empresa el cambio del tipo de letra obligatoria para los innumerables documentos de toda la nutrida administración borondoniana, y emplea para ello una fuente que no está incluída en las licencias de los paquetes informáticos que se usan en los numerosísimos ordenadores que posee el gobierno, paquetes de programas por todos conocidos, y que muchos siguen padeciendo con resignación fatalista.

    El resultado de la genialidad no conduce, como pudiera suponerse, a pedirle a la empresa diseñadora y beneficiada que cambie la fuente por otra presente en las licencias de software ya compradas por el gobierno. No. Dado que estamos en Borondonia, este nuevo diseño tipográfico conduce a comprar nuevas licencias, dos por departamento o una por funcionario. Nada se dice del monto de esta compra, cuánto va a costar: brumas y más brumas. Las brumas también envuelven lo bien montada que está la imagen del espejo en esta república del capitalismo de amiguetes que abunda en Borondonia como endemismo vegetal del terciario.

    En el punto más álgido de la contradicción que contradice a la contradicción (esos bucles hegelianos que tanto gustan a los borondonios), todo ello sucede pese a una directiva de las cortes borondonianas, que ostentan la supuesta representación popular -embridada, eso sí, por unas máquinas políticas que no se sabe bien si son partidos o son facciones-. En esa directiva, los que ahora hacen estas filigranas tan rentables para el erario público, se comprometían solemnemente -junto al resto de las máquinas políticas representadas-, a dar impulso al software libre (abierto, se dice allí) y a implantarlo en todos y cada uno de los departamentos y cubículos dilbertianos que componen la nutrida administración de Borondonia.

    Nada de ello ha sucedido, como no podía ser de otro modo dada la naturaleza especular y brumosa de Borondonia. Lo que se dice no se hace y lo que se hace no se dice. Esa es la regla que impulsa la enredadera...

    2005-02-24 01:00 | 0 Comentarios


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